#EstáPasando

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III

Yo lo pasé mal durante semanas, llegando a pensar que ya había tocado fondo en el pozo del dolor. Pero, desgraciadamente, fui una ilusa por pensar aquello.

Todo ocurrió una mañana de primavera en la que yo me levanté feliz sabiendo que iríamos a La Pradera a recoger flores con Sor Nuria para posteriormente estudiarlas en clase. Me apasionaban las flores. Sí, en pasado, porque después de aquel día empezaría a odiarlas. Hasta eso consiguieron arrebatarme en el Puerta Bonita.

En el desayuno no estuvo, en la salida tampoco, y ni siquiera en la comida; momento que no se perdía ni aunque hubiera caído enfermo. Pregunté por él, pero nadie me dio una respuesta. Aquella vez, ni si quiera Susi supo decirme las palabras correctas. Mi hermano había desaparecido.

IV

Dejé de comer, de dormir, de salir a la calle, de ver el sol… Obviamente, caí enferma. Fiebres, sudores fríos y hasta alucinaciones me llevaron a empezar a ver a Juan por todos lados.

Las monjas llegaron a creer que estaba poseída. Aquella terapia de electroshock y aquel exorcismo fueron la puntilla que necesitaba mi cabeza. Nótese la ironía. La voz de mi hermano me despertaba cada noche. Pero esa noche fue especial, me fue guiando por los pasillos oscuros hasta la barandilla de la segunda planta en la que muchos os asomáis hoy en día para cotillear quién pasa por el hall. Y allí, suspendido en el aire estaba él. Pidiéndome que le diera la mano. Mi cabeza enloquecida le hizo caso.

Primero subí un pie descalzo al frío metal y el segundo…no hubo segundo. Me precipité al vació. Sonriendo, feliz; mis días habían terminado en aquel horrendo lugar. Fue doloroso, pero solo duró un segundo. Así terminó mi existencia, en un charco de sangre que empezó a inundar el suelo que hoy pisáis todos los días al entrar en el instituto. La felicidad me duró poco tiempo, ese mismo día sabría que sería esclava para siempre de las paredes de este lugar. ¿Notáis el frío penetrando en vuestra piel cada vez que salís a los pasillos según va viniendo el otoño? A lo mejor no estoy sola.

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